Los monolitos colocados en el viejo camino presentan un estado de conservación deplorable
G. RODAS. PALMA. www.diariodemallorca.es
Las estaciones del Viacrucis del puig de Sant Salvador, colocadas a lo largo del camino antiguo que sube hasta la Ermita, emplazada desde el 1348 en lo alto de la montaña de Felanitx, presentan un deplorable estado de conservación, producto de la erosión y la pasividad de las instituciones para proteger unos monumentos que encuentran sus orígenes en el siglo XVII.
Los monolitos no cuentan con protección alguna, aunque el paso del tiempo no deja de castigarlos. Las pinturas sobre cerámica que representan los diferentes momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura, han sufrido todo tipo de atropellos en la última centuria.
"Uno de los monolitos desapareció cuando se realizó el trazado de la carretera" que sube al santuario de Sant Salvador, en 1917, señala el historiador felanitxer Pere Xamena. Otro, el que se refiere a la primera caída de Jesús, ha padecido la violencia de la tala de un árbol, que ahí sigue, sin que nadie lo retire, pudriéndose sobre la piedra de marès.
Resulta difícil identificar una estación de otra, ya que la cerámica ha sufrido desprendimientos y los personajes que aparecen en las pinturas son, en algunos casos irreconocibles, como es el caso de la cuarta estación, en la que Jesús encuentra a sus santísima madre María, o en la quinta, donde Simón el Cirineo, ¡sin manos!, intenta ayudar a Jesús a llevar la cruz.
La peor parte se la lleva la estación situada junto al merendero ubicado a la altura de la Creu del Picot, a pocos metros de la cumbre del puig del Milà. Si la estación se refería a Jesús despojado de sus vestiduras, el monolito ha acabado también desposeído de su pintura.
Las actuales estaciones datan de mediados del siglo XIX, aunque los orígenes de las estaciones del camino de Sant Salvador se remontan a finales del siglo XVII, cuando en 1685, el sacerdote Francesc Selles mandó colocar, con dinero de su bolsillo, diversas cruces –dels set dolors i goigs– en la llegada al santuario.
A la hora de cubrir el camino de la ermita de Sant Salvador, una de las excursiones más bellas que se pueden realizar en el término municipal de Felanitx, es interesante seguir las estaciones del vía crucis. La primera de ellas está un poco más arriba de la Capelleta, donde, según la tradición popular, un pastor conducido por una señal celestial, encontró la imagen de la Mare de Déu.

